Entrevista a Eliza Bennett

Eliza Bennett

“Cuando bordo, mi uso de la aguja y el hilo es muy orgánico”

A lo largo de las últimas décadas, varios artistas han utilizado el cuerpo humano como lienzo o herramienta para crear algunas de sus obras. Podemos destacar, de hecho, nombres de la talla de Bruce Nauman, Vito Acconci, Marina Abramovic o Ketty La Rocca. Nuestra artista de hoy, Eliza Bennett, ha seguido esta tendencia para realizar, posiblemente, una de sus obras más conocidas: A Woman´s Work Is Never Done. 

Para esta pieza, la británica decidió bordar con hilo y aguja una de sus manos con una intención clara: coser en su propia piel los signos, marcas y callos que aparecen al realizar aquellos trabajos considerados durante siglos actividades de mujeres (limpieza, cocina,  costura, cuidado de ancianos, etc.). Esta obra es ya un símbolo y en él se respira una fuerte crítica social: las heridas son sólo una representación física de esas labores impuestas, mal pagadas y aún mal consideradas por gran parte de la sociedad. Hoy hablamos con Bennett para que nos cuente su propia historia, sus influencias y las ideas detrás de esta obra.

Para empezar, cuéntanos un poco de ti: ¿de dónde vienes y cómo empezaste a interesarte por el arte? 

A lo largo de mi infancia, los viajes familiares giraban entorno a ferias y centros de antigüedades ya que mis padres trabajaban en el sector de la restauración. Crecí rodeada de cosas preciosas que podía ver pero rara vez tocar por temor a dañarlas. Estoy segura de que esto ha tenido influencia en mi interés por crear obras táctiles y transitorias.

Creo que me atrajeron inicialmente los textiles durante aquellas ferias de antigüedades y de coleccionistas que frecuentábamos. En medio de tesoros y objetos fascinantes, la mayoría de los cuales estaban fuera de mi alcance monetario, parecía que los puestos dedicados al textil eran los lugares donde mi dinero daba más de si y podía adquirir un trabajo anónimo creado por alguna otra persona. Esto se unía al interés que me provocaba la variedad de texturas y colores de esos puestos, que estaban rodeados de un mar de muebles de madera marrón y llamativas cerámicas de vidrio. Había algo íntimo en estos objetos que representaban vidas de mujeres pasadas, algo no tan evidente en otros objetos útiles y decorativos.

Hasta hace unos años, mis habilidades se fueron perfeccionado dentro del ámbito de la creación de textiles (principalmente en cuanto a la forma). Trabajar como diseñador de ropa y accesorios me dio una mayor comprensión de las tres dimensiones y los procesos que aprendí me han ayudado a crear mi propio trabajo escultórico. La muerte de mi padre provocó un cambio en la relación conmigo misma y con el trabajo que estaba haciendo. Él luchó contra una enfermedad neurológica durante muchos años y la visión que tuve de su lucha ante una perdida personal me ayudó a agradecer mi propia salud y capacidad. Fue alrededor de esta época en la que reavivé mi relación con mi propio trabajo artístico y deje de trabajar con la industria creativa del diseño de ropa y accesorios.


Estudiaste diseño de moda y te especializaste en textiles. ¿Por qué elegiste estos estudios y cómo te han influenciado durante tu carrera como artista?

Al final de mi adolescencia, a la hora de decidir qué actividad podía elegir para desarrollar mi creatividad, me atrajo mucho el diseño de moda. Y me atrajo no solo por la alegría que se experimenta gracias a la oportunidad de autocrear ofrecida por la moda, sino también por la fuerte fascinación figurativa de mi trabajo y por mi amor por los textiles y la forma creativa. Poco después de la graduación me encontré a mi misma gravitando hacia la fabricación de ropa y accesorios, ya que esta industria parecía ofrecer grandes oportunidades para desarrollar mis habilidades desde un punto de vista muy amplio. Parece que ya no es una exigencia en el arte el hecho de hacer algo de manera independiente y habilidosa… y aunque respeto que no sea siempre necesario, mi experiencia personal me dice que me gusta esa sensación al interactuar con los materiales y los procesos que utilizo. Me alegra y me fascina la sorpresa que se despliega. Para mi intimar con el material y el proceso es igual de relevante que el concepto.

En mi práctica actual, exploro gran variedad de temas relacionados con las formas cambiantes de la realidad individual y social. Mi trabajo abraza diferentes disciplinas, incluyendo la recolección, la grabación y la interpretación escultora, e integro técnicas y procesos contemporáneos y tradicionales. Conservo un interés por los elementos que me guiaron al diseño de ropa (en primera instancia la forma, la textura o el color). Estos elementos visuales comunican desde un punto de vista no verbal y continúan fascinándome.

Eliza Bennett

Ya has expuesto tu trabajo en numerosas exposiciones. ¿Has encontrado barreras al desarrollar tu carrera como artista?

Para empezar nunca he pensado en mi pasado como una carrera. De hecho pienso que siempre he saboteado de alguna manera cualquier ruta que parezca ser una carrera; algunos lo llamaran pura mente sanguinaria. Creo que tiene más que ver con mi necesidad de vivir con mis propios términos, con una flexibilidad y una apertura a todas aquellas cosas que atraen mi atención.

Como estoy en las primeras etapas de mi carrera artística, encuentro increíblemente frustraste esas limitaciones financieras durante la producción de mi trabajo. Normalmente siento que mi progreso está paralizado por la necesidad de “ganarse la vida”, pero mi deseo es no comprometer la integridad creativa de mi propio trabajo. Esto significa que gasto gran parte del tiempo trabajando fuera de mi práctica habitual. Personalmente necesito crear sin la presión del beneficio. Por supuesto este enfoque deja a cualquiera en una situación precaria, pero esto es de alguna manera la precariedad que he elegido. Hay sacrificios personales, pero soy afortunada de ser lo suficientemente libre para elegir esta opción.

 

¿Y crees que el hecho de ser mujer ha condicionado, de alguna forma, tu situación dentro del mundo del arte?

Déjame decir que no creo en la idea del “mundo del arte”. No considero esto como una entidad autónoma. El arte representa, interroga y reflexiona sobre el mundo detrás de nosotros. También tiene el potencial de formar nuestra percepción del mundo. Creo que los artistas, a través de su arte, permiten a los espectadores experimentar aspectos de la vida y de la percepción que de otra forma no hubiéramos conseguido. Con esto en mente, un poder esencial para mi es la empatía. A través del arte, la corriente dominante (algo semejante a la obediencia incondicional) es eludida; todo lo que se considera impropio, indigno o desinteresado dentro del marco cultural actual encuentra su lugar en la experimentación. Jugar es el territorio del artista. Creo que la “práctica artística” y el “mundo del arte” son, más bien, diferentes bestias.

En respuesta a tu pregunta sobre si el hecho de ser mujer ha condicionado mi situación, intento hacer arte que se inspire en algo e interrogue mis propias experiencias en la vida y mi relación con las cosas. Soy una mujer y, por supuesto, esto es un aspecto predefinido de mi ser que afecta mis interacciones de forma consciente y subliminal. Acepto que hay partes de mi naturaleza que están ocultas y estoy abierta al hecho de que ciertos aspectos puedan sorprenderme (y lo harán) a través de la experimentación artística. Hay algunas artistas valientes y curiosas que han tomado esta forma de experimentación artística de forma radical como una ruta para autoconocerse y, aunque no siempre comprendo o me gusta lo que veo, las admiro mucho. Supongo que, siendo una mujer occidental que vive con los beneficios de una sociedad libre y abierta, he experimentado lo siguiente: por cada oportunidad que se ha cerrado para mi, otra se ha abierto.

 

En relación con tu trabajo, ¿de dónde viene tu inspiración?

Reconozco que mi inspiración llega de muchas maneras. Mis formas de conectar con la inspiración y de comunicar mis ideas varía ampliamente entre las prácticas táctiles (como las creación de marcas y la escultura) y las prácticas meditadas (como la fotografía y el vídeo). No tengo una visión ideológica completamente formada. La inspiración es más fragmentada, compuesta por destellos de claridad y de un anhelo más penetrante. A menudo es evidente un aspecto melancólico. No hay más privilegio que la felicidad, pero reconozco que el dolor y la tristeza son parte de la vida; o sea que puedo superar mis propios miedos y aprender a no apartarme de encuentros desafiantes por incomodidad, vergüenza o asco. Creo que el hecho de contactar conmigo misma de esta manera hace más posible el hecho de conseguir contactar de forma sincera con los demás.

Otro asunto importante es el siguiente: aunque me encanta absorber pensamientos y trabajos de otros, ya sea a través de la literatura, el arte o la conversación, todavía necesito experiencias autenticas propias. El acto de crear lo hace posible.

 

Has usado el bordado en numerosas ocasiones, aunque es una técnica considerada por muchos como secundaria o menor. ¿Qué te gusta más al trabajar con hilo y aguja?

Las metáforas abundan cuando se piensa en la aguja y el hilo. Me gusta la idea de que son herramientas para unir y reparar. Afortunadamente estamos viendo como últimamente nos vamos alejando de esas ideas jerárquicas fijas sobre lo que se puede considerar objetos con un valor artístico: muchos de los artistas más venerados ahora están utilizando lo que antes se consideraban técnicas “humildes” como apliques, bordados y collages entre otras cosas.

 

¿Cómo empezaste a bordar? ¿Estudiaste algún curso oficial en la universidad, o empezaste a bordar de una forma diferente?

No tengo una formación formal y no me considero que sea una bordadora. Tengo muy poco conocimiento de los nombres atribuidos a los puntos que aplico. Cuando bordo, mi uso de la aguja y el hilo es muy orgánico. Sin embargo, cuando diseñaba trajes adquirí conocimiento de los puntos apropiados para la confección y el acabado de prendas de vestir.

 

Entre tus obras de arte, me gustaría destacar una serie de imágenes titulada A Woman´s Work Is Never Done (El trabajo de la mujer nunca termina). Usas tu propia mano como base o lienzo: ¿por qué esta parte del cuerpo?

La técnica… recuerdo aplicarla por primera vez en mi mano debajo de una mesa durante una clase de económica domestica en la escuela. Estaba totalmente sorprendida al ver cómo podía pasar la aguja por debajo de las capas superiores de mi piel sin sentir dolor, sólo una leve molestia. Como muchos caprichos infantiles, pasó y no pensé más en ello hasta hace poco, cuando decidí aplicar el mismo proceso en mi mano para hacerla parecer callosa y desgastada por el trabajo, como la de un obrero. Después de hacer una prueba en uno de mis dedos para ver cuanto tiempo tardaba, decidí intentarlo en toda mi mano durante dos sentadas a lo largo de dos días; tenía la intención de crear la textura con hilos más delicados y lograr un nivel de complejidad más realista. Trabaje de forma orgánica, tomando decisiones mientras trabajaba con la ayuda de unas pocas referencias fotográficas de algunas manos desgastadas con callos. Una vez que estuvo terminado, pedí a un amigo fotógrafo que viniera y tomara algunas imágenes. Me quite todo en cuanto tuvimos algunas fotos buenas, ya que no podía soportar el sentimiento de enseñarlo mucho más.

 

¿Qué te gusta expresar con el bordado en este caso?

A Woman´s Work Is Never Done es un titulo irónico que pone de relieve nuestras suposiciones acerca de lo que creemos que esto significa. Instantáneamente pensamos en los arreglos de ropa y la confección, pero no estoy sugiriendo que esto sean roles de mujeres. Con la pieza, mi objetivo es llamar la atención sobre el papel de aquellos que trabajan en puestos auxiliares (sobre todo trabajos manuales), roles tradicionalmente relacionados con las mujeres. Algunos espectadores consideran las piezas una protesta feminista, para mí trata de valores humanos. Después de todo, hay muchos hombres empleados en el cuidado de enfermos, la restauración, la limpieza, etc … todos los trabajos tradicionalmente considerados como “trabajo de mujeres”. Este tipo de trabajos es casi invisible para la mayoría de la sociedad, y con esta obra de arte mi objetivo es representarlos.

Soy consciente de que, a menudo, la intención de esta pieza es pasada por alto y parece que muchos la consideran como una forma de auto-lesión egocéntrica, algo que me preocupa y me divierte a la vez. El arte corporal y la incorporación de lo grotesco son elementos casi inexplorados. Entiendo que es una imagen poderosa, pero el valor que algunos atribuyen a la ligera incomodidad que experimenté para crear esta obra es, creo, superfluo en comparación con las circunstancias escandalosas en las que muchas personas viven su vida cotidiana para mantener el status quo. En relación con las auto-lesiones, me pregunto por qué estas están bien aceptadas cuando nos modificamos para adaptarnos a la idea establecida de belleza, pero abundan las reacciones negativas cuando hacemos una modificación que está fuera de las normas establecidas. Me pregunto por qué la gente siente la necesidad de validar sus reacciones haciendo suposiciones, en lugar de preguntarse por qué están reaccionando de esa manera.

 

La técnica del bordado es tradicionalmente empleada para representar la feminidad. ¿Hay un discurso o una idea feminista detrás de este trabajo o de otros?

Aunque aparentemente antagonista, la pieza tiene una resonancia personal. Mis padres trabajaron duro para proporcionarme los privilegios de una vida de clase media: pude ir a la universidad y seguir el camino creativo que había elegido. Sin embargo, esto no me hizo inmune a las exhaustivas experiencias emocionales y psicológicas de trabajar en trabajos considerados de estatus bajo (como auxiliar de cuidados o costurera). Estaba, y estoy todavía, consternada por la disparidad entre la situación laboral, las tasas de remuneración y la responsabilidad que cumplen los individuos en tales funciones. Nosotros, los de occidente, tenemos una actitud de superioridad sobre otras culturas “menos” avanzadas pero despreciamos la sabiduría de lo antiguo, nos alejamos de la solidaridad comunitaria, y colocamos a nuestros familiares más vulnerables en lugares donde los cuidadores están mal pagados y sobrecargados de trabajo. Ser cuidador debería ser reconocido como una profesión de expertos: es una actividad muy exigente a nivel físico, mental y emocional, y su formación debe tener relación con la importancia que tiene el hecho de que muchas vidas vulnerables quedan en sus manos. Me resulta difícil aceptar que las masas atribuyen la culpa a individuos sin pensar en cómo nuestras sociedades son responsables colectivos del fracaso de la gente.

 

¿Qué otros artistas nos recomendarías?

Me encanta Louise Bourgeois. Cuando visite su retrospectiva en el centro TATE me sentí como en casa. Mis padres eran trabajadores autónomos dentro del sector de la restauración y la tapicería, o sea que crecí rodeada de objetos inanimados tan fascinantes como aquellos que vi en las instalaciones de Bourgeois. Cuando miro a mi trabajo anterior, mi paleta de colores ha permanecido bastante constante (rosales carnosos, rojos sangrientos y azules manchados de tinta) y supongo que esta carnicería emocional y táctil es otra afinidad que tengo con su trabajo.

Susan Hiller es otra inspiración: me encanta su interés por recopilar información y artefactos, y organizarlos de forma que desafíen, confundan o iluminen. Y otros nombres interesantes podrían ser Caroline Achaintre, Susan Collis y Lygia Pape.

 

Y finalmente, ¿en qué estás trabajando en este momento?

Estoy trabajando actualmente en un proyecto titulado The Seer – body eye for spirit eye en colaboración con un grupo de artistas mujeres que comparten un interés común por la música y la performance experimental. El proyecto une el talento de varios músicos, de varios artistas y de un poeta con el objetivo de diseñar un video, una performance y una instalación con sonido en vivo. Queremos mostrar todo en varios lugares del Reino Unido este verano.

¡Muchas gracias Eliza!
Si queréis conocer más su obra,
os recomendamos visitar su página web:
www.elizabennett.co.uk


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