Entrevista a Sally Hewett

“Hago obras que están en la frontera entre el arte y la artesanía”

La televisión, las revistas y otros medios de comunicación presentan a las mujeres, en muchísimos ocasiones, como meros reclamos eróticos. Las figuras femeninas que aparecen en la publicidad, por ejemplo, suelen seguir un estereotipo de mujer joven, perfecta, bella y atractiva, sin arrugas ni celulitis, sin canas y con una sonrisa perfecta. Tal como demuestra el estudio Los estereotipos de mujer en la publicidad actual, “se busca la idealización del cuerpo femenino de una forma banal, casi impersonal, ofreciendo siempre la imagen con el fin de agradar la vista del espectador”.

Sin embargo, pocas de nosotras nos adaptamos a esa “perfección ideal” del cuerpo humano que nos quieren vender. ¿Cuántas compartimos esas medidas perfectas de 90-60-90? ¿Cuántas podemos afirmar que nuestro cuerpo no tiene un ápice de celulitis? ¿Cuántas de nosotras tenemos la piel lisa sin marcas ni cicatrices?

Nuestra protagonista de hoy, la artista Sally Hewett, lleva trabajando varios años con el hilo y la aguja para mostrar la diversidad de cuerpos. Presenta con total naturalidad pieles con cicatrices, estrías, manchas y otro tipo de marcas que demuestran el paso del tiempo. Una manera de hacer ver la variedad femenina y la belleza de las imperfecciones. Tras bastante tiempo siguiendo su trabajo, por fin hablamos con ella para que nos cuente su historia, sus inspiraciones y su arte.

 

Para aquellos amantes del arte que no te conocen, cuéntanos un poco sobre ti y tu trayectoria.            

Fui a una universidad de arte directamente después de la escuela, hice un poco de lio ahí, trabajé algo de tiempo haciendo tallas de madera, después como camarera / barman, más tarde me gané la vida con la mecanografía, trabajé en la Universidad de Kent demasiado tiempo, hice una licenciatura en derecho, trabajé de forma eventual (y a media jornada) en National Health Service (NHS) mientras estudié una grado de arte que terminé en 2003, y he estado haciendo arte y exposiciones desde entonces.

 

¿Cómo terminaste trabajando con bordado y textiles? ¿Hiciste alguna curso oficial en la universidad, o comenzaste a interesarte por estos medios por una ruta diferente?

Mi abuela fue una costurera y una tapicera muy habilidosa, y mi madre también cosía, diseñaba y reparaba ropa (las suyas eran habilidades más practicas que las decorativas). Mi tía Ena era, además, profesora de costura y una bordadora excelente… gracias a todo ello mi hermana y yo siempre estuvimos, de pequeñas, rodeadas de zurcidos y costuras.

Fue principalmente mi abuela quien me enseñó a coser y a bordar cuando yo iba todavía a la escuela primaria. También coleccionaba tejidos y todo tipo de parafernalia de costura, y mi hermana y yo heredamos su colección cuando murió. He usado alguna de sus telas, cordones, aros y trapos de bordado en mi trabajo, y sigo usando su dedal y sus tijeras – las tijeras tienen probablemente unos 100 años pero son las mejores que he encontrado –.

Fui a la universidad en 1998 (como una estudiante madura) y estudié durante cinco años una licenciatura en bellas artes. Estos estudios no me enseñaron nada sobre el mundo del bordado y los textiles, pero me metieron en la cabeza el concepto de materialidad (cómo usar diferentes materiales y medios, y qué considerar, pensar y evitar al elegir y usar esos materiales). Empecé a trabajar con el bordado y los textiles durante la segunda parte de mi licenciatura, cuando comenzamos a trabajar nuestro “yo” y a desarrollar nuestro propio arte (en la primera parte de los estudios solo nos mostraban proyectos de otros que debíamos interpretar).

El primer bordado sobre una parte del cuerpo fue realmente fortuito. Estaba bordando el centro de una flor usando nudos franceses e intentando olvidarme del “arte” cuando, de repente, delante de mis ojos, el pequeño grupo de nudos franceses rosados se convirtió en un pezón. El aro de bordado rodeaba el trabajo haciendo que todo pareciera un pecho. Pensé que todo esto era una obra demasiado rica para ignorarla: la diferencia entre la idea de bordado – bonita, dulce, floral, delicada – y el tema elegido – desnudez, pezones, cuerpos, etc.– parecía ofrecer muchas posibilidades.

 

¿Cómo describirías tu trabajo? ¿Ves tus piezas como arte o como artesanía?

Honestamente veo difícil definirlas de una forma u otra: hago obras que están en la frontera entre el arte y la artesanía. Creo que aquellas piezas que hago con una idea o concepto en mente – ej. Silver-tongued, obras medicas / quirurjicas como Ectomy o quizás otras como Kickass – entran dentro de la categoría de arte; y aquellas otras que he hecho simplemente porque quería hacerlas o porque me gustaba la imagen – ej. los modelos, o las piezas doradas como Gilda y Gloria – son posiblemente más artesanales. Si mis piezas hacen que la gente se pare, las mire y piense sobre lo que están viendo, o si estas les hacen cambiar su forma de ver el mundo – incluso de la forma más pequeña –, entonces esas obras son arte.

 

¿Qué o quiénes son tus influencias más importantes?

¡Tantas cosas! Gente que conozco, gente que he conocido, gente que no conozco, famosos, deportistas, etc. Cuando veo a una persona cuyo cuerpo o cara me llama la atención, ésta influencia sin duda lo que hago. Las piezas que hago no son retratos como tal, porque los materiales y las técnicas que uso hacen que tenga cierto control sobre lo que pasa, pero no todo. ¡La mayoría de las obras parecen cobrar vida propia y yo sólo hago los ajustes necesarios!

Dentro del mundo del arte, aquellos artistas a los que admiro y que tienen influencia en mi – con un grado mayor o menor – incluyen a Doris Salcedo, Cathy de Monchaux, Jana Sterbak, Sarah Lucas, Emily Bates, Eva Hesse, Louise Bourgeois (aunque probablemente solo me haya dado cuenta al analizar mi obra), Grayson Perry (porque ha ayudado a que el humor sea una parte fundamental del arte contemporáneo), Alexander McQueen y Ron Mueck (porque amo lo que hacen) entre otros muchos.

Pero han sido tres personas las que han tenido, posiblemente, mayor influencia en lo que hago. Con dos de ellas fui al colegio: una tenía unas cicatrices de acné en sus mejillas (unas cicatrices que yo pensaba que eran absolutamente bellas); otra tenía un labio superior largo y prominente y dientes que tocaban su labio inferior (pensaba que era la cosa más bonita que había visto y chupaba mi labio superior hasta el punto de hincharlo y magullarlo en un intento de emular su look). Y la tercera persona fue alguien con la que coincidí en el coro de la iglesia cuando tenía alrededor de once años. Un día, cuando comparábamos nuestros cuerpos desarrollados, nos enseño sus pechos; tenía el pelo más bonito, oscuro y suave alrededor de sus pezones y yo quería tener eso alrededor de los míos.

 

Muchos de tus trabajos más recientes tratan sobre el cuerpo humano y las ideas de belleza / fealdad. Lo más sorprendente es que te gusta presentar todos los moratones, las cicatrices, los granos, las marcas, las estrías, la pigmentación, las venas, o cualquier otra señal que decore esos cuerpos, mostrando nuestras imperfecciones. ¿Por qué estás tan interesada en mostrar nuestra imagen externa y nuestros defectos?

No veo todas esas cosas como defectos. Las venas, por ejemplo, son una parte absolutamente vital de nuestra anatomía. Si en la actualidad inyectamos tinta en nuestra piel como forma de decoración, ¿por qué no vemos estas venas tan bonitas como los tatuajes? ¿No son, al menos alguno de estos llamados “defectos”, las cosas que graban nuestra historia en el cuerpo? Las estrías pueden ser un recuerdo de un aumento de peso durante un momento particularmente estresante de tu vida o el recuerdo de tu embarazo. Las cicatrices pueden ser un recuerdo de un golpe contra el suelo cuando alguien te empujó o el recuerdo de una caída en bicicleta cuando intentabas besar a tu primer amor al ir al colegio. Sea la historia bonita o mala, todavía son parte de nuestra vida.

Hay algo extraordinario en el hecho de que, incluso cuando nuestros cuerpos renuevan todas sus células con el paso del tiempo, las marcas visuales de lo que nos ha pasado permanecen. Incluso hay cosas que muestran el lugar de nuestro cuerpo en el que algo ha ido mal en algún sentido – como granos o poros bloqueados –. Los granos no son algo que sueles querer, pero son fascinantes en si mismos, ¿verdad? La gente tiene mucho interés en sus granos e, incluso, compran aplicaciones que permiten explotar granos virtuales. Aunque pensemos que son asquerosos, nos fascinan al mismo tiempo.

Aun así, reconozco que hay, por supuesto, cosas horrendas que se hacen a algunas personas y que no se pueden ver a la ligera – como, por ejemplo, quemaduras de ácido y averías por el resultado de violencia o enfermedad –. Estas marcas no pueden ser vistas como algo bonito.

 

En tu trabajo se respira aire femenino: es capaz de enseñar el cuerpo de distintas mujeres y sus diferentes bellezas. ¿Te consideras a ti y a tu trabajo feminista?

Si, pero en un sentido bastante amable. Soy feminista y pienso que les corresponde a las mujeres actuales proteger y sostener los derechos que las primeras feministas lucharon tan duro por lograr (hay cierto peligro en dar por sentado lo que tenemos).

Mi trabajo es feminista en el sentido de que pone bajo escrutinio las nociones convencionales de belleza y perfección tan prevalentes hoy en día (unas nociones que hacen que las mujeres y las niñas se enfrenten a una presión increíble para intentar ser perfectas).

 

Y ¿cómo afecta a tu trabajo en términos conceptuales el hecho de utilizar el bordado y la costura? ¿Qué quieres expresar con estas técnicas?

Lo que realmente me interesa del bordado y la costura, junto con el hecho de presentar un universo de cuerpos desnudos, es cómo la historia y las tradiciones asociadas con esas técnicas pueden cambiar la forma en el que el contenido de mi trabajo es visto. Si yo pintará o esculpiera esos cuerpos desnudos, estos serían vistos de forma muy diferente a los cuerpos construidos con materiales asociados tradicionalmente con la gentileza o las tardes vagas sentados en habitaciones de dibujo.

A parte de lo que yo quisiera expresar con esas técnicas, he visto cómo la gente responde a mi trabajo y sé que sus respuestas son muy diferentes – a veces encuentran el trabajo triste, bonito, feo y, muchas veces, divertido –.

 

Además, sueles utilizar los aros de bordado como marcos para tus trabajos. ¿Por qué? ¿Qué papel tienen estas herramientas?

Los aros son una parte crucial en la construcción de mis piezas: suelen mantener las piezas juntas. Pero también juegan un papel estético. Me doy cuenta de que no todo el mundo sabe que los aros son estructuras que se han usado tradicionalmente para hacer bordado… pero para aquellos que lo saben, los aros son unos elementos extra para mis piezas que representan la historia y tradición del bordado, además de un marco en el sentido tradicional. Los aros parece muy tradicionales y artesanales, y creo que son, en gran medida, cosas que afectan cómo ves el contenido de la obra. Si asocias el marco de los bordados con la gentileza, la feminidad y toda la larga historia y tradición de las mujeres costureras, esas asociaciones se añaden al trabajo gracias a la técnica y al aro.

 

Mirando tu carrera como mujer-artista, ¿crees que el hecho de ser mujer ha condicionado, de alguna manera, tu situación dentro del mundo del arte?

No creo que haya afectado, pero es imposible saberlo. Creo que hay otras cosas que han condicionado más mi situación, como el hecho de utilizar artesanía tradicional en mi trabajo. Pienso que eso es algo que tengo que superar más que el hecho de ser mujer. A veces, cuando la gente considera mi trabajo para una exposición o para otra cosa, creo que encuentran difícil pasar de la artesanía y no ven lo que hago como arte.

 

¿Qué consejo darías a un estudiante que aspira a ser artista textil?

Me veo a mi misma más como escultora que como artista textil. Uso tejidos, pero lo suelo hacer de una forma particular con la intención de conseguir cualidades cercanas a la carne o a la piel. Realmente mi trabajo no reflexiona sobre los tejidos en si mismos. Pero hay algunos artistas textiles increíbles y creo que los mejores son aquellos que crean trabajo sobre cosas, imágenes y materiales que atontan.

Con la intención de mantener tu momento, creo que necesitas estar realmente entusiasmado con aquello que haces y con cómo lo haces. O sea que si tu plan es hacer algo perfectamente, sigue haciéndolo hasta que sea perfecto… ¡qué menos que eso! Pero eso es solo mi forma de trabajar. Algunas personas son mucho más extravagantes y pueden conseguir cosas increíbles con instinto e imaginación. Creo que tienes que seguir tu camino. ¡La parte más difícil es esa, encontrar tu propio camino!

 

Y finalmente, ¿cuáles son tus objetivos para el futuro?

No sé si esto es un objetivo exactamente, pero me gustaría dejar el aro y hacer algún trabajo en 3D. Durante los últimos par de años, he estado trabajando de forma discontinua con algunas figuras suaves realizadas en 3D, usando técnicas de tapicería y corsetería, pero está tomando mucho tiempo….

¡Muchas gracias Sally!
Si queréis conocer más su obra,
os recomendamos visitar:

Página web: www.sallyhewett.co.uk
Instagram: @sally_hewett


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