Entrevista a Tatiana Castillo

“Me interesa reivindicar una técnica que se asocia históricamente, de una forma peyorativa, con una identidad de lo femenino”

A estas alturas es ya indudable que Latinoamérica es una tierra realmente fértil para la creatividad. De ahí surgen muchas de las artistas a las que hemos ido entrevistando en esta web y que destacan por su calidad, originalidad e ingenio. Y hoy hemos querido aumentar la lista de nombres presentándoos el trabajo de la colombiana Tatiana Castillo. No estudió nada relacionado con las artes visuales, el tejido o el dibujo, pero su habilidad con el bordado ha hecho que ya sea conocida en ciertos sectores. Ella misma nos cuenta su historia, su vena artística y las ideas detrás de algunas de sus piezas más representativas.

Para aquellos que aún no te conozcan, cuéntanos dónde naciste y cuándo empezaste a interesarte por el arte.

Nací en Bogotá, Colombia y he tenido interés por el arte desde que era adolescente. De niña leía mucho y todo eso que recibí necesité transformarlo creativamente más adelante. Comencé estudiando Artes Escénicas en la universidad, pero siempre estuve muy cerca de las artes plásticas también. Pinté un tiempo con óleo y actué. Pero fue hasta el 2015 cuando comencé a explorar con el bordado que ya conocía de pequeña pero jamás empleé como medio creativo. Del mismo modo con la escritura.


¿Cómo ha sido tu camino hasta convertirte en artista? 

Ha sido un recorrido de varios caminos. Considero que he transitado por distintos espacios y técnicas intentando encontrar alguna que sintonice con las necesidades plásticas de mi trabajo. Desde el teatro, la filosofía política, la escritura, los feminismos, la instalación, la pintura, he adquirido herramientas que han nutrido mi hacer, pero fue en el bordado y en la escritura en donde pude encontrar el medio con el que conectar mi sentir y mis ideas con el exterior. De alguna forma encontré el puente que me ha permitido sacar todo lo que tengo adentro.

¿Cómo definirías tu estilo?

Siempre he sentido que tengo una forma muy “prolija” de abordar el trabajo con los hilos. Siento que mi búsqueda siempre ha estado muy ligada a lo delicado que es y ha sido el bordado. Sin embargo, sé que, en algún momento, naturalmente, exploraré otras estéticas con los hilos. Todo este desarrollo desde lo minucioso y lo fino ha sido muy inconsciente, tiene que ver con la manera en que me muevo por el mundo. Sin embargo, me gustaría explorar, reitero, otras formas.

 

¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Puedes contarnos cómo se traslada una idea a la obra final?

Hasta ahora, mis procesos creativos han nacido de dos maneras. La primera ha sido a partir de investigación. Luego de abordar y estudiar un tema, me siento a crear. A encontrar maneras de conectar lo que reflexiono con el material. Este aspecto está ligado también a la inspiración que la literatura es para mí. He creado piezas que surgen de libros que leo, inspiradas en sus personajes, como las mujeres de Marguerite Yourcenar en Fuegos.

La segunda manera ha sido gracias a estímulos visuales y experiencias personales en general. Parto mucho de las vivencias que me trastocan para crear piezas que hablen de ese momento de mi vida y de cómo eso que me atraviesa, logra hablar de historias comunes, de otras personas, de la sociedad y de los imaginarios que predominan tanto actual como históricamente.

 

Has usado mucho el bordado, un medio considerado todavía artesanal, femenino e, incluso, secundario por muchos. ¿Qué es lo que más te interesa y atrae de esta técnica?

Me interesa la versatilidad del material. Siento además que mi conexión con el bordado es un poco heredada por las mujeres de mi familia. Y como feminista, me interesa reivindicar una técnica que se ha asociado históricamente, de una forma peyorativa, con una identidad de lo femenino.

Por otro lado, bordar para mi es también una manera de escribir. Yo siento que el lenguaje está íntimamente ligado con la acción de bordar, siguiendo la teoríade Cecilia Vicuña, pienso que la palabra es como el hilo, que va uniendo y construyendo sentido a medida que se va entrelazando con otras.

 

¿Cuándo tuviste tu primer contacto con el hilo y la aguja? ¿Aprendiste a utilizar estos materiales en casa, gracias al boca a boca que pasa de madres a hijas, o por otros medios?

Aprendí cuando tenía 7 años con mi abuela paterna. Ella, dentro de todo lo que quiso enseñarme, me regaló el bordado. Es mi herencia más preciada.

 

Me gustaría destacar varias piezas tuyas, compuestas por ropa interior bordada. ¿Por qué ese soporte?

La ropa interior “masculina” que bordé, nació del desamor. Quise indagar sobre lo íntimo, bordando mis diarios de desamor en una superficie que, para mí, estaba conectada con la relación que tenía con mis parejas, su ropa. A modo de regalo, bordé cuidadosamente unas frases y unas flores que hablaban del dolor, a partir de una técnica muy bella y sutil.

 

También quiero mencionar la mochila en la que bordaste hace unos años la frase Viajo sola. ¿Cómo surgió esta idea?

Viajo Sola fue una frase usada mundialmente como muestra de unión entre mujeres y rechazo a la violencia infligida a dos argentinas que viajaban juntas. Quise unirme desde mi trabajo bordando mi maleta de viajes. Es un statement que proclama la libertad y el derecho de viajar sola sin temor a ser agredida o asesinada por el hecho de ser mujer.

 

Y ¿esas obras en las que bordas las líneas de metro de diversas ciudades? ¿Qué es lo que quisiste plasmar con ello?

Siempre, desde que comencé a viajar, he tenido una fijación y gusto especial por los mapas. Entonces quise explorar la relación cuerpo, objeto y espacio mediante los mapas de los metros de ciudades que recorrí y que tuvieron una relevancia dentro de mis memorias de viaje. Siento que la disposición de los metros en cada ciudad habla de unas narrativas particulares que se han desarrollado en cada lugar.

 

Muchos de los personajes que plasmas en tus trabajos son mujeres. ¿Por qué ellas? ¿Por qué centrarse en ese mundo femenino / feminista?

Para mí es un tema vital que las mujeres hablen de las mujeres. Siento que dentro de toda la reflexión sobre la historia y la teoría del arte que he llevado a cabo, una de mis grandes preocupaciones ha sido el lugar de lo femenino, tanto desde la creación, como de los “objetos” de creación. Es entonces cuando conecto mi deseo de retratar lo femenino con la necesidad de visibilizar una perspectiva propia y que reflexiona desde esta inquietud.

 

Aprovechando tu condición de artista – mujer, hay que preguntarte algo esencial: ¿has sentido alguna dificultad dentro del sector por cuestiones de género?

Siento que es un camino más fácil para los hombres. Dentro del proceso de deconstrucción de mi ser mujer dentro de la crianza machista que tuve, he intentado algunas veces no agravar las condiciones y situaciones que son tan evidentes dentro de esta problemática. Y llego a lo mismo, a la desigualdad de cargos, de salarios, de lugares dentro de las plazas de arte. Sin embargo, siento que, desde los primeros movimientos feministas, la reconquista del lugar de la mujer en el arte se va haciendo más fuerte. Es un camino que se sigue abriendo y afianzando de a pocos. He sentido una especial conexión con otras mujeres artistas, de distintas disciplinas y nacionalidades, con quienes siento que se puede construir genuinamente un tejido de creación y apoyo.

 

Es imposible no darse cuenta de que existen muchas alumnas en las facultades de Bellas Artes, pero solo unas pocas llegan a desarrollar una carrera artística a largo plazo. ¿Crees que es fácil ser mujer – artista en Latinoamérica?

Siento que Latinoamérica tiene una serie de temas que son precarios aún. Entre ellos está el desarrollo y el apoyo a lo cultural.  A esto hay que añadir que somos sociedades históricamente machistas, esa combinación es nefasta para las artistas que queremos emerger en este territorio.

 

¿Qué otras mujeres artistas, latinoamericanas o internacionales, destacarías?

Destaco mucho el trabajo de creadoras como Cecilia Vicuña (Chile), Annegret Soltau (Alemania), Ana Teresa Barboza (Perú), Gunta Stölzl (Alemania) y Luz Ángela Lizarazo (Colombia).

 

Y, por último, ¿qué planes de futuro tienes?

Ahora mismo quisiera comenzar a anclar mi trabajo con la academia. Tengo una unión muy especial con la historia y teoría del arte y la investigación que quisiera que estuviera muy presente en mi camino como artista y docente.

Por otro lado, quiero comenzar a trabajar en una pieza de performance y bordado que tengo en la cabeza hace un buen tiempo, además de seguir explorando sobre las cartografías.

¡Muchas gracias Tatiana!
Si queréis conocer más su obra,
os recomendamos visitar su cuenta de Instagram: @tatianacastillo_art


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